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Multan con $800 mil a joven por comprar empanada en la calle

De acuerdo con el Código de Policía, nadie puede comprar o vender en puestos ambulantes que invadan el espacio público de la ciudad.

La empanada es una de las comidas típicas más conocidas no solo en Colombia, sino en gran parte de Latinoamérica. Cada país de la región tiene toda una variedad, cada una con diferentes ingredientes dentro, incluyendo la masa con la que se hace.

En consecuencia, en el caso colombiano, este alimento puede costar entre 1000 a 3000 pesos, según el sitio e ingredientes con los que cuente.

Ahora bien, ¿por qué a un joven, en Bogotá, le costó una empanada un poco más de 800 mil pesos?

De acuerdo con un reporte realizado por CityTV, Stiven Claros fue el ciudadano multado por la Policía de la ciudad, luego de comprar una empanada en un puesto ambulante, en el sector de La Castellana, al norte de Bogotá.

Según relató el joven, cerca de siete uniformados se acercaron hasta el lugar en el que estaban él y sus amigos para darle, sin mayor información, una multa por 834 mil pesos. “Estábamos comprando la empanada, no nos dijeron nada (…) Vieron que la compramos (…) y cuando estábamos comiéndonos las empanadas, llegaron a pedir las cédulas”, relató Claros, quien aseguró que no tiene con qué pagar la cifra de dinero con la que se le multó.

“Me comí la empanada más cara de mi vida”, manifestó.

 

¿Por qué el castigo?

El nuevo código de Policía de Colombia es estricto en cuanto a la compra y venta de productos ambulantes se refiere. Es por esto que el parágrafo 10 del Artículo 92 de dicho código, indica que será multado cualquier ciudadano que propicie “la ocupación indebida del espacio público”, situación que, según los policías, protagonizó Stiven Claros.

Aun así, existen casos en los que, sabiendo la existencia de esta ley, son los mismos policías los que participan de este comercio, sobre todo en lugares como las estaciones y portales de Transmilenio. “En varias ocasiones los policías que están en el sistema no retiran a los vendedores, les compran sus productos y charlan con ellos”, informó El Tiempo, de acuerdo con información recolectada en un recorrido por la ciudad.

En conclusión, como dice un conocido refrán colombiano: “la ley es para los de ruana”, y en este caso le tocó al joven Claros.

“Esto es un atropello”

Por supuesto, esta situación no fue ajena a los ciudadanos en redes sociales, quienes, en su mayoría, manifestaron indignación por el cobro exagerado al joven, mientras que tildaban a los uniformados de “oportunistas”.

“Oiga pero que ‘desparche’ el de los policías, con razón el robo de celulares, bicicletas y demás va en aumento” y “Al caído caerle, y mientras tanto ladrones y fleteros por todo lado”, son algunos de los comentarios que se pueden leer en Twitter.

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